Información biográfica sobre artistas y escritores vinculados con el teatro colombiano.
Nació en Santo Domingo (Antioquia), el 22 de mayo de 1871, y murió en Medellín, en fecha indeterminada, hasta el momento. Su nombre completo es María Rita Ceballos Naranjo, más conocida como Hortensia. Contrajo matrimonio con su primo Marco Antonio Moreno, en 1896; la pareja tuvo siete hijos.
Utilizó el seudónimo de Zeta. Infortunadamente, no se tiene más información de esta autora.
En coautoría con su prima Isabel Carrasquilla de Arango escribió dos comedias: Filis y Sarito. Comedia en tres actos, un cuadro y un epílogo, y Pepa Escandón. Comedia en un prólogo, tres actos y un cuadro, tomadas de Frutos de mi tierra, de Tomás Carrasquilla. Estas comedias fueron publicadas con los seudónimos de Equis y Zeta; el primero corresponde a Isabel Carrasquilla.
Nació en Santo Domingo, Antioquia, el 8 de octubre de 1865 y murió en Medellín el 5 de enero de 1941. Hija de Rafael Carrasquilla Isaza y María Ercilda Naranjo Moreno, y hermana del reconocido escritor Tomás Carrasquilla. Isabel se casó cuando tenía diecisiete años, el 10 de agosto de 1882, con Claudino Arango Jaramillo y la pareja tuvo once hijos. Después de la muerte de sus padres, Isabel y su hermano decidieron asentarse en Medellín a comienzos del siglo XX. Con la herencia que les dejó su abuelo Bautista, construyeron la casa en la que vivieron juntos hasta el final de sus días, en Calle Bolivia.
Según descripción “Isabel era una hermosa mujer, de aventajada estatura y porte distinguido, de maneras delicadas y hablar lento y reposado”. También fue una talentosa escritora: dramaturga, cuentista, y autora de coplas, memorias de viaje y narraciones. Utilizó el seudónimo de Equis durante años, escamoteando el disgusto que le podía causar a su hermano y permitiéndose la satisfacción de crear historias como un acto de libertad individual. Con la colaboración de su prima Hortensia Ceballos, quien usó el seudónimo de Zeta, escribió Filis y Sarito. Comedia en tres actos, un cuadro y un epílogo (1920), y Pepa Escandón. Comedia en un prólogo, 3 actos y un cuadro (1932), basadas en la novela Frutos de mi tierra, de su hermano Tomás. La segunda fue representada en 1933 por la Compañía de Comedias Cómicas Vidal Montoya.
Como ya se ha mencionado, varios de sus escritos y coplas no fueron firmados, dado que su hermano Tomás nunca estuvo de acuerdo con que ella escribiera, a pesar del gran amor que le profesaba. Él sostenía que: “la literatura no es cosa de mujeres” e intentó disuadirla de continuar con “esa chiflada tarea que es ser escritor”.
Además de la inclinación que ambos hermanos tenían por la escritura, compartían una profunda afición por las artes escénicas y asistían con frecuencia al teatro. También los unía el amor por los libros y un sentido del humor particular que ejercían con gran satisfacción. A finales de 1895, mientras Tomás se hallaba trabajando en Bogotá, y asistía a las funciones del Teatro de Colón, le escribía a Isabel cartas describiéndole de manera minuciosa cómo era el teatro, su decorado, el repertorio de las temporadas de ópera y le hacía comentarios sobre el público asistente. Además, Tomás también escribía para El Espectador, donde publicaba notas y artículos sobre músicos, conciertos y espectáculos en general. Gracias a esa correspondencia, Isabel se mantenía al tanto, de primera y buena mano, de lo que ocurría en Bogotá en materia artística y espectacular.
La revista Letras y Encajes: Revista femenina al servicio de la cultura (Medellín, n.º 145, 1938) le publicó a Isabel la crónica de viaje Ruinas de Pompeya. En los últimos tiempos, la Biblioteca de Escritoras Colombianas (2025) la incluyó nuevamente en el tomo de Antología de literatura testimonial. Este relato hace parte del libro Impresiones de viaje escritas por una abuela para sus nietos, en el que consignó anécdotas, descripciones, fragmentos de la historia del mundo, del arte y la literatura, así como experiencias difíciles por las que pasó, como la cirugía de su esposo Claudino, en Nueva York. De hecho, en 1929 la autora y su esposo se embarcaron en Puerto Berrío con destino a Panamá, para acompañar a su hijo Jorge, quien debía someterse a una cirugía. Después de esto y por insistencia de unos amigos, no regresaron a Medellín, sino que emprendieron un viaje a Estados Unidos y, posteriormente, visitaron Europa. Fue un largo viaje de nueve meses que ella registró en su diario. A partir de esas notas, fechadas entre1936 y 1937, escribió dicho libro que no pudo publicar en vida ya que su hermano se oponía a ello. La autora falleció cuatro años después. El manuscrito fue conservado por sus herederos y, finalmente, publicado en 2011 por el Fondo Editorial de la Universidad EAFIT.
De su autoría, se conservan todavía varias obras inéditas, al parecer, fechadas en 1933. Sin embargo, la autora alcanzó reconocimiento en vida y como se publicó en Letras y Encajes (julio, 1936: 2.036), referido a los estrenos de dos de sus obras teatrales, se escribió lo siguiente:
Presentado por un grupo de obreros aficionados se dio en días pasados el precioso juguete cómico Noche de Reyes, y hace poco Contra viento y marea en la cual tomaron parte varios artistas españoles. Ambas comedias de la eminente escritora antioqueña Isabel Carrasquilla de Arango, con frases elegantes, gran conocimiento de la escena, muy movidas, se siguen con interés creciente las peripecias de sus asuntos […].
En relación con el teatro, en los últimos tiempos se han publicado varias de sus obras. Contra viento y marea. Comedia en tres actos, escenificada en la década del treinta y publicada en dos antologías. La primera de ellas, titulada Antología de escritoras antioqueñas 1919-1950, Medellín, 1998; compilada por Paloma Pérez Sastre, y la segunda, Dramaturgia antioqueña, 1879-1963, Medellín, 2014; compilada por Felipe Restrepo David. Una llanta rota, pieza que ha sido la de mayor reconocimiento, obtuvo mención honorífica en los Juegos Florales de 1933 y, dos años después, fue llevada al escenario del Teatro Bolívar. Esta pieza está dedicada a su amiga Lucía Olózaga de Herrán, tal como figura en el documento que Paloma Pérez publicó. Asimismo, Una llanta rota acaba de ser publicada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, en la Biblioteca de Escritoras Colombianas (2025), en la Antología de dramaturgia.
En 2023, bajo la dirección editorial de Claudia Ivonne Giraldo, la editorial EAFIT publicó el tomo titulado Comedias, en el que aparecen las siguientes obras de la autora: Un premio, Una llanta rota, Contra viento y marea, Ida y vuelta y Noche de reyes. Esta última, escenificada en 1936 por el Grupo Escénico de la Acción Social y dirigida por Ramón Soler Maymo en el Teatro Bolívar. Soler Maymo, actor español, había formado parte de la Compañía Cómico Dramática Valero. En este libro también se publicaron los cuentos Calzones y Una partida de polo.
Los tres dramas Una llanta rota, Contra viento y marea, e Ida y vuelta, reivindican el amor y la independencia de las mujeres e introducen los cambios que se estaban operando en las clases altas de la sociedad urbana. Sus personajes femeninos son fuertes y decididos a alcanzar lo que desean.
Nació el 6 de marzo de 1877, en Bogotá, y murió el 19 de marzo de 1944, en la misma ciudad. Poeta, bibliógrafo, periodista y narrador. Buena parte de su producción fue recogida en el libro titulado A la sombra del alero (Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1964).
Algunas veces utilizó el seudónimo de El Mochuelo.
Hijo de Miguel Antonio Caro, fundador de la Academia Colombiana de la Lengua, en 1871, y presidente de la República, entre 1892 y 1898. Estudió en los Colegios de la Hermana Himelda y en el Colegio de Víctor Mallarino. Se formó como ingeniero en la Escuela de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia. Catedrático de la Universidad Nacional y profesor de la Escuela Colombiana de Ingeniería y su director entre 1922 y 1923.
A modo de semblanza, José J. Ortega Torres escribió de Caro lo siguiente: "Es uno de los pocos tipos genuinos que nos quedan del tradicional cachaco bogotano. Culto, jovial, amable, sin ambiciones, sin envidias, ajeno a toda lucha política y a todo afán de renombre, ha compartido su existencia entre el culto de hogar y los amigos, el de ser padre y el de las letras".
Autor representativo de la poesía para niños y niñas, fundó la revista Chanchito (Bogotá), en la que publicó sus poemas. Director, en asocio con D. Arias Argáez, de la Revista Santafé y Bogotá (1923-1928). En esta publicación tuvo como compañeros a Raimundo Rivas, Daniel Samper Ortega, Eduardo Guzmán Esponda, entre otros escritores del periodo.
Traductor de varias obras. Fragmentos de Les romanesques de Edmundo Rostand, traducida en 1911, y Una partida de ajedrez (1871), del dramaturgo italiano Giuseppe Giacosa, traducida por Caro en 1915, que fue puesta en escena y publicada en el volumen 96 de la Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana.
Autor de la pieza El armisticio. Poema campesino en 4 diálogos, escrita en 1930 y publicada en Bogotá en 1939, 1964 y 1971.
Nació en 1885 y murió en 1918. Posiblemente este autor es bogotano.
Autor de la pieza publicada El último monólogo de Fígaro. Fantasía dramática (Bogotá), monólogo escrito en 1909 con ocasión del primer centenario del nacimiento de Mariano José de Larra, y corregido en 1911 por su autor.
Nació en 1798 y murió en 1841. No se tiene más información del autor. Los títulos de sus obras se conocen por información de José Vicente Ortega Ricaurte, en su libro Historia crítica del teatro en Bogotá (1927).
Candil es autor de las piezas inéditas: La ilusión de un enamorado, comedia estrenada en 1813 por una compañía de aficionados, en el Coliseo Ramírez en Bogotá. La representación se la dedicó a Antonio Nariño con motivo del aniversario del veinte de julio, y fue una de las últimas piezas de autor criollo que se representó en el Coliseo, antes de que Pablo Morillo, militar español apodado El Pacificador, comenzara la reconquista. Amor y desdén (1826), según Ortega Ricaurte este drama "entusiasmó locamente a los pacíficos santafereños" cuando fue presentada en el coliseo Ramírez. El fulgor de los escombros (1827), también Ortega Ricaurte opina que este drama tiene un fondo socialista y es "inferior" a las otras dos escritas por el autor antes.
Nació en Cartagena. No se tiene mayor información sobre la biografía de este autor. Se conoce que, en 1870, fue gobernador de Magangué.
Autor de la pieza publicada Lujo con hambre, estrenada el 25 de junio de 1871 por una compañía de aficionados, en Cartagena. Y de las piezas inéditas: Cásate y gustarás [s.f.], comedia en tres actos y verso estrenada en el teatro de Cartagena; y El artesano [s.f.], drama en cinco actos y verso.
Conocido popularmente como Campitos. Nació en Chaparral (Tolima), el 12 de julio de 1906 y murió en Ibagué (Tolima), el 17 de diciembre de 1984.
Actor, director y comediógrafo. De temperamento inquieto, estudió en varios colegios, tanto en Chaparral como en Bogotá. En su juventud desempeñó innumerables trabajos: empleado de bancos comerciales, contador, funcionario de un juzgado, sustanciador, secretario de una unidad sanitaria en Cali, secretario de la Asamblea del Tolima, secretario del Sindicato del Ferrocarril, entre otros.
Casado con la bailarina argentina Ángela Prigione, conocida como Any, formaba parte del trío de danza moderna An-Ro-Ye conformado por Any, Roberto Lozzi y Yenny Paulauskas. El matrimonio se llevó a cabo en Venezuela, en 1948. Tuvieron dos hijos, Carlos Emilio y Humberto, este último médico de profesión, asentado en New York.
A finales de 1939, Campitos llegó a Bogotá, y al poco tiempo inauguró un pequeño café al que bautizó con el nombre de Stalingrado, que se convirtió en sitio de encuentro, frecuentado por intelectuales de la época, quienes promovían discusiones políticas, artísticas y literarias. Durante esas tertulias, Campitos aprovechaba para imitar a los políticos en boga y a personas reconocidas en el medio. De esta manera, fueron conocidas sus grandes dotes de imitador. Al respecto, en una entrevista concedida por Campitos a la revista Cromos, dijo:
“Cansado de tanto voltear, me vine a Bogotá y monté el café Stalingrado. Era una peña de intelectuales. Alguna vez Eduardo Zalamea Borda me preguntó el por qué de ese nombre, y le respondí: ‘Para que no se lo tomen’. Pero siempre se lo tomaron. Abrí entonces el café El Trocadero. Y Rubayata, otro asiduo cliente mío, dijo que yo había hecho al revés de Napoleón: fui de Stalingrado a El Trocadero” (Cromos. May. 23, 1960: 22).
Campitos inició su vida artística en 1936, en Ibagué, cuando ingresó al grupo escénico del dramaturgo Salvador Mesa Nicholls. En esa oportunidad, actuó en el Teatro Tolima en El gran ciudadano, de Pedro Muñoz Seca. En 1942, ingresó al grupo escénico de la Radiodifusora Nacional, invitado por su director, Rafael Guizado, y por Hernando Plata Uricoechea. Intervino como radio actor en varias obras, tales como La locura de don Mendo, y en Luna de arena, de Arturo Camacho Ramírez, en el papel de Sabino. dirigidas por Hernando Vega Escobar.
Debido al éxito alcanzado en la radio, en ese mismo año el grupo de la Radiodifusora pasó a las tablas del Teatro de Cristóbal Colón y Campitos hizo su debut. Al año siguiente, forma parte del elenco de la Compañía Colombiana Vega de Vásquez, como actor de carácter, bajo la dirección de Hernando Vega Escobar. Actuó en las obras: Luna de arena, de Arturo Camacho Ramírez; Prohibido suicidarse en primavera, de Alejandro Casona; La luna se ha puesto, adaptación de la novela de John Steinbeck; Complemento: comedia en cuatro actos, de Rafael Guizado y Viaje a la tierra, de Gerardo Valencia. En corto tiempo y por corto tiempo, esta compañía es nacionalizada y pasa a ser la Compañía Nacional de Teatro, dependiente del Teatro de Colón, por tanto, del Ministerio de Educación.
En 1944, Campitos actúa en el largometraje Antonia Santos, de Patria Films, en el papel de Pablo Morillo, bajo la dirección de Miguel Joseph y Mayol, y Gabriel Martínez.
El empresario Roberto Allaz lo contrata para su Compañía de Revistas Musicales. En esta, Campitos imitaba personajes públicos y contaba cuentos y chascarrillos. Gracias a las giras artísticas exitosas, que la compañía hacía por distintas regiones del país, Campitos alcanza gran popularidad. Decide, entonces, formar su propia compañía llamada Ensueño Tropical, dirigida por él. Las funciones consistían en cuadros musicales y de danzas, música tropical y de cuerdas, aunque la atracción era Campitos y la actriz española Julita Muñoz, quien representaba un personaje creado por ella misma, La Gaga.
En 1945, el cómico decide reestructurar su compañía y con nuevos espectáculos cambia el nombre a Compañía de Revistas Musicales Campitos. Nombra a Roberto Lozzi como gerente, manda a diseñar y confeccionar el vestuario a Casa Machado, de Buenos Aires, y los decorados a Bergara Leumann, de la misma ciudad. Debuta en el Teatro Municipal con el espectáculo Fantasías, compuesto por veinte cuadros. Luego diseña el espectáculo Bocetos, que incluye números folclóricos nacionales y tangos. Los títulos de los cuadros son: Las totumas, Español, Cubano o costeño, Las marcas de plata, Los vaqueros tolimenses, Época de Luis XV, entre otros. La Compañía sale de gira con cuarenta y cinco artistas. Visita Ibagué, Armenia, Cali, Palmira, Tuluá, Buga, Manizales, Medellín, Puerto Berrío, Barranca, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, San Gil, Socorro, entre las ciudades más importantes. También estuvo en Venezuela.
En 1946 vuelve a reestructurar sus cuadros artísticos y él se encarga personalmente de la dirección artística y la administración de la compañía, y cambia el nombre a Compañía de Revistas Maravillas. Campitos no puede evitar una crisis al interior de la empresa y a él le queda casi imposible hacerse cargo de todo. A comienzos de mayo de ese año, reinicia temporada en el Teatro Municipal. Los críticos de teatro no le son benévolos. A finales del año, el dramaturgo Salvador Mesa Nicholls lo invita a presentarse en su teatro carpa, ubicada en las afueras de Bogotá.
Al poco tiempo, Campitos abandona la administración y producción de la compañía, y el empresario Pacho Hernández las asume. Esta reorganización se refleja en un nuevo nombre, ahora se llama Compañía de Revistas Musicales Campitos. Todos estos cambios también repercuten en la estructura espectacular. Se comienzan a montar comedias y parodias que él mismo escribe o adapta; introduce avances tecnológicos para el escenario, importados por él. No es de extrañar que al público poco le importaran dichos cambios administrativos o de nombre, pues el atractivo central era Campitos con su creatividad, quien arrastraba nuevos espectadores o los de siempre. Esta nueva compañía debuta en 1947, con Campitos, empleado público, basada en Rodríguez, supernumerario, del argentino Ivo Pelay, adaptada por Rafael Jaramillo Arango. La dirección es de Clotilde Calvet. Para los actos de variedades se contrata a la cubana Zoraida Marrero y a Manuel Pinedo, tenor español.
Después, en el Teatro Municipal de Bogotá, estrena Llegaron parientes de Medellín, comedia de Juan Crisóstomo Osorio, con dirección de Campitos y de Clotilde Calvet. La Compañía sale de gira por el país y el exterior. En Medellín estrena revistas musicales tituladas Las luciérnagas, Embrujo musical, Luces de Bengala y otras. La compañía fue objeto de crudos ataques por parte del director del periódico El Pueblo, quien en un artículo calificó a las bailarinas de “inmorales”; sin embargo, otros medios salieron en su defensa, a través de simpáticas columnas.
En 1948, Campitos estrenó Juan Tenorio Jarami…yo, parodia de la obra de José Zorrilla, dirigida por Giráldez. Las escenas centrales se referían a los sucesos del 9 de abril: asonada, saqueos, incendios, etcétera. Los decorados y la parte sonora correspondían a los hechos reales (a cargo de los hermanos Beltrán). En la cuarta escena aparece Gonzalo Jiménez de Quesada lamentándose de las ruinas de la ciudad. De esta obra se hacían dos funciones diarias. El fin de fiesta comprendía piezas cortas con sabor regional: Padrecito Giraldo, basado en la vida del sacerdote antioqueño; Llegó el caimán, con tema de la costa Atlántica, y La doctora Kiki, que ridiculizaba los problemas amorosos.
A finales de este año, en Chaparral, Darío Echandía y un grupo de personas le rindieron un homenaje a Campitos. Le hicieron entrega de un pergamino en que se le reconocía como uno de los artistas más destacados de Colombia y “gloria chaparraluna”. Al acto se unió el ministerio de Educación Nacional a través de una resolución.
En 1949, en el Teatro Municipal de Bogotá, se estrenó Dartagnan Mejía o Los tres mosqueteros, “revisada, corregida, aumentada y versificada por Carlos Emilio Campos, en colaboración con Gabriel Martínez. La acción ocurre en Sonsón de Antioquia, París de Francia y el Canal de la Mancha”. decía el programa de mano y la divulgación del espectáculo. También la dirigió Gabriel Martínez.
En la estructura espectacular que Campitos y otras compañías reinventan en esta década es el fin de fiesta, propio del teatro español antiguo. Ese fin de fiesta tenía una gran variedad de números artísticos que se presentaban al final de cada función. Al público le encantaba los de la Compañía de Campitos, en especial, cuando el cómico intervenía en ellos. Él componía una serie de escenas breves que los espectadores reconocían de manera inmediata, pues sus estructuras estaban fijadas por un tema, por frases que se volvían célebres y por los personajes que siempre vestían de manera idéntica. Campitos repetía las frases ya fijadas, acompañadas de gags inesperados o reconocibles que las hacía muy cómicas. El público se apropiaba de esas frases y las repetía después en la cotidianidad. Lo que cambiaba era el contenido de cada sketch, pues este se alimentaba de los sucesos de la actualidad.
En uno de ellos, Campitos y otro actor aparecían con atuendo de viejitas bogotanas, con ruana y pañolón, antiparras y un tejido de lana con dos agujas. Mientras las viejas movían las agujas intercalaban comentarios y chistes políticos, con modismos cachacos. Las palabras invariables eran “... cadeneta, mono, punto, ensortijada, punto, derecha...”
En otro cuadro escenificaba una reunión de la ONU a la que asistían el presidente de Estado Unidos Dwight Eisenhower y otros mandatarios. Campitos tomaba la vocería con un fuerte acento español peninsular y decía: “Representantes de todos los países del mundo...”, frase invariable. Era el momento de criticar, por medio del humor, la política internacional. Otro fin de fiesta era el monólogo de José Dolores, interpretado por Campitos. Este personaje también aparecía en algunas otras piezas y el público reía tan pronto lo veía aparecer en el escenario. Era pálido, nostálgico y en verso hacía un recuento de la difícil situación del país y de los padecimientos del pueblo.
Campitos también presentaba un sketch en el que se disfrazaba de Charles Chaplin, con el traje, los zapatones, el sombrero de bombín y el bigote, e imitaba sus movimientos. Por esto ganó el apelativo del Chaplin colombiano. En otro cuadro, Campitos imitaba a Jorge Eliecer Gaitán, con sus mismo ademanes, tono y léxico particular. En especial, Campitos explotaba las constantes referencias que Gaitán hacía a los animales y al campo. Al final de la imitación Campitos decía: “Esta sociedad tiene una conciencia de vaca...”
En 1950, en el Teatro Municipal de Bogotá, Campitos introdujo en sus espectáculos la luz negra, para lo cual importó el equipo indispensable. Estrenó Campitos, presidente de Sobalilandia, que es una revista musical compuesta por 32 cuadros. Los coreógrafos eran: Roberto Lozzi y Kiril Pikieris. Este mismo año estrenó Con carro y sin gasolina. Revista musical compuesta por 24 cuadros, cuyo tema era la crisis por falta de gasolina. Por ese entonces, los ciudadanos colombianos debían hacer largas filas para conseguir el combustible. Después de la escasez de gasolina, estrena en el Teatro Colombia Juan Tenorio en Corea.
En 1952, inicia gira en Medellín con Aplanchando te quiero más, revista musical compuesta por 22 cuadros. Al año siguiente, con la Compañía de Teatro Cómico de Bogotá, Campitos presenta Cristóbal Colón en la facultad de Medicina, dirigida por Roberto Lozzi y producida por Vanegas y Hernández. Dicha pieza era una adaptación de la obra francesa de André Mouëzy-Éon y Robert Francheville. Unos meses más adelante, en el Teatro Paraíso de Barranquilla, estrena el sainete Don Próspero Baquero, sobre el gobierno de Rojas Pinilla. En esta muestra las debilidades del “jefe supremo”, como en la pieza y en la realidad se identificaba a Rojas, por su inclinación a tener fincas con ganado y las ambiciones de la familia presidencial. En Bogotá, se hizo un preestreno casi clandestino de la pieza, en la residencia de Eduardo Zuleta Ángel, al que asistieron altos personajes como Alfonso López con su esposa, Silvio Villegas, director del diario La República y otros más. El debut y la temporada se realizaron en el Teatro Lux, a donde asistió Mariano Ospina Pérez en compañía de toda su familia. Según se escribió después, la habitual seriedad del expresidente desapareció ante varias escenas, aunque él también era protagonistas de algunos cuantos chascarrillos.
Después de la exitosa presentación de la Familia presidencial, en 1953, Campitos decide hacer una gira por Venezuela, a donde ya había ido en varias ocasiones y le había ido muy bien en circuitos artísticos. Inclusive, en una de esas visitas había sido recibido por el presidente Rómulo Betancourt, con quien se hizo sacar una foto. Pero, los tiempos habían cambiado. En ese momento estaba en el poder el general Marcos Pérez Jiménez, quien envió agentes de la Seguridad Nacional a requisar su equipaje en el hotel. Encontraron la foto de marras, la de Campitos y Betancourt. Acto seguido, lo enviaron a él y a todos los artistas a la cárcel. La diplomacia se movilizó, la Cancillería protestó y la embajada colombiana en Caracas empezó a hacer los trámites respectivos. La reclusión duró pocos días, salieron en el momento en que Campitos y su elenco estaban preparando una función para los compañeros del penal. Ya en Colombia, Campitos declaró:
“Pero después me saqué el clavo, ya que ese ‘gordito’ me dio oportunidad de hacerlo figurar en uno de mis sainetes: Los tres reyes vagos, en el que muestro algunas de sus andanzas, de brazo con Rojas Pinilla y Perón”.
Se puede decir que su regreso fue triunfal. Numerosas personas y periodistas lo recibieron en el aeropuerto con aplausos y vivas. En 1956, se remonta Cristóbal Colón en la facultad de Medicina y desde entonces no para de crear obras satíricas, relacionadas, principalmente, con la política del país. Los estrenos y las giras nacionales e internacionales se suceden una tras otra. En los Teatros Faenza y Lux (Bogotá). En 1958, realiza temporadas de Los tres reyes vagos. Malhechor, Melgar y Malgastar. Parodia de los gobiernos militares de Juan Domingo Perón (Argentina), Gustavo Rojas Pinilla (Colombia) y Marcos Pérez Jiménez (Venezuela). Este último era quien lo había mandado encarcelar.
En 1960, en el Teatro San Jorge (Bogotá) estrenó Marcelino vino y ... pum, revista de la serie sobre Rojas Pinilla. En esta pieza mezcla tiempos, lugares y personajes: Julio César, Cleopatra y otros personajes “romanos” que están representados por muñecones, cuyas cabezas figuran las más importantes personalidades de la política colombiana del siglo XX. Campitos personifica a César y a su lado casi siempre esta Cleopatra. Para este espectáculo contrató artistas argentinas, expertas en revistas musicales. Al año siguiente, en el Teatro Faenza estrenó la farsa Qui’hubo de la alternación mi señora Anunciación, dirigida por Roberto Lozzi y coreografía de Genoveva Paulauskas. En 1962, estrena Ayúdame a encaramarme. En este mismo año, en el Teatro California (Bogotá), subió al escenario otra pieza, Los hijos de Ana Arkos. Y en 1963, El minuto de dos, cuyo título recuerda al espacio televisivo El minuto de Dios.
Parece que, en 1964, decide descansar de escenarios y correrías. Con Hernando Vega Escobar publican la revista humorística y de sátira política La Gata Golosa, que tuvo corta vida editorial.
En 1965 regresa a las tablas en Bogotá con Llegó la transformación, comedia financiada por Punch Publicidad. En 1969, estreno de La feria de los candidatos, en Bogotá, y en 1971, crea Y después de tanta jarana la silla fue de Pastrana.
En 1971, Campitos decide radicarse con su familia en Cali y allí publica 30 sonetos anticipados de gentes de mi Tolima. Al año siguiente viaja a Barranquilla con rumbo a Centroamérica, Panamá, Costa Rica y Nicaragua, donde hace una parada, dada su admiración por el poeta Rubén Darío. Sigue a Honduras y Guatemala. En este país sus finanzas empiezan a disminuir. A mediados de 1975, Carlos Emilio Campos sufre un accidente automovilístico que lo obliga a detener sus actividades artísticas y a trasladarse a Nueva York, donde está radicado su hijo médico. Se instala en Queens, donde empieza a trabajar en distintos oficios y se vincula a la colonia colombiana. En el Teatro Plaza de Queens, Campitos presenta piezas breves. En 1975, la Universidad de Columbia le rinde homenaje en el Teatro Thomas Mann, y durante esa velada presenta y dirige Toque de queda, del dramaturgo Luis Enrique Osorio.
Fanny Mickey, la admirada actriz y gestora artística de Colombia, en 1976 lo invita a Bogotá, a participar en su Café Concierto. Por motivos de salud, Campitos pudo presentarse solamente un par de veces.
Contra cualquier pronóstico, en los años ochenta Campitos decide irse a vivir a Argentina. Por cansancio y problemas de salud regresa al país y se le rinde varios homenajes. Se radica con su esposa en Ibagué y a finales de noviembre muere Any, su esposa de tantos años, y a los pocos días él también la sigue. Estos fueron los últimos años de ese cómico genial que llenaba todos los teatros en donde se presentaba, que tuvo la inteligencia de parodiar la vida política y cotidiana de muchos colombianos, y creó personajes teatrales inolvidables.
Además de las obras detalladas antes, también escribió y estrenó otras parodias, sketches, revistas y piezas teatrales, entre cuyos títulos se han rescatados los siguientes: En un burro tres baturros, Campitos presidente, Mi país político, Señora Colombia, Robar, tomar y malgastar, Juan Tenorio en Corea, entre otras.
Nació en Popayán, el 12 de abril de 1772 y murió en Santander, el 17 de febrero de 1860.
Cursó sus estudios en Popayán y Quito. Se recibió como sacerdote y abogado en 1797. Fue un notable Obispo, orador, poeta, dramaturgo, profesor, político y patriota. Condiscípulo en el seminario del Sabio Caldas. Bajo la reconquista de Pablo Morillo sufrió persecuciones y su fortuna confiscada.
El 29 de enero de 1823, por decreto del vicepresidente de la Gran Colombia, general Francisco de Paula Santander, se ordena la fundación del Colegio Republicano de Santa Librada, de Cali, y se nombra a Campo Larrahondo como su primer rector. En 1846 fue nombrado Obispo de Pasto, auxiliar del de Popayán. Es uno de los hombres más interesantes y significativos de nuestra la revolucionaria. Su obra literaria marca una línea divisoria entre la literatura colonial y el romanticismo republicano.
Autor del diálogo Ensayo de un drama colombiano, relativo a la transformación política del Estado, en 1810 (Bogotá, 1825), se compone de tres interlocutores: El Patriotismo, La Justicia y La Religión.
Nació en Iza (Boyacá), en 1856 y murió Bogotá, en 1926.
Sacerdote, escritor costumbrista, comediógrafo. Utilizó el seudónimo de Fermín de Pimentel y Vargas.
Fermín de Pimentel y Vargas es el único exponente del universo simbólico de la cultura campesina del Altiplano Cundiboyacense, en la época de la Regeneración, en el siglo XIX.
Autor de la comedia publicada Demanda en la casa cural (Bogotá, 1964), y de algunos cuadros de costumbres dialogados.
Su libro Un sábado en mi parroquia y otros cuadros narra diferentes episodios de la vida social de Bogotá, perfiles y cotidianidad de algunos personajes de la ciudad.
En la población de Iza, donde nació este escritor, la Biblioteca Municipal lleva su nombre.
Nació en 1943. Poeta y cuentista.
A pesar de que este autor tiene publicados varios cuentos, su biografía ha sido esquiva, hasta el momento.
Autor de Romeo y Julieta. Obra en tres actos (Bogotá, 1968). No se conoce si esta obra es una adaptación, una traducción, o su título es original, homónimo de la tragedia de William Shakespeare.
Memorias de idearios teatrales
Buscadores bibliográficos
Blog

BOGOTÁ ESCENIFICADA. SIGLO XX: CUATRO OBRAS DE TEATRO
Las cuatro piezas colombianas consideradas aquí fueron escritas en distintas épocas, durante el siglo XX, y su objetivo es presentar

«EL GRAN GUIÑOL» DE ARTURO LAGUADO: LA OBRA DE UN PRECURSOR
Artículo publicado en: Teatro colombiano contemporáneo. Antología (1992). Centro de Documentación Teatral. Madrid, España. Esta obra se puede leer en

EL TEATRO FINISECULAR EN BOGOTÁ
El presente artículo fue publicado en un número monográfico de la revista Gaceta dedicado al poeta José Asunción Silva, cuya