Información biográfica sobre artistas y escritores vinculados con el teatro colombiano.

Acevedo Vallarino Arturo
Nombre: Arturo
Apellidos: Acevedo Vallarino
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Nombre: Josefa
Apellidos: Acevedo de Gómez
Biografía:

Su nombre completo es María Josefa. Nació en Bogotá el 23 de enero de 1803 y murió en Pasca (Cundinamarca), en 1861. Hija de Catalina Sánchez de Tejada y de José Acevedo y Gómez, prócer de la Independencia, conocido como El Tribuno del Pueblo, quien tenía grandes dotes oratorias y de persuasión. De pensamiento liberal, participó de la vida política y fue protagonista del movimiento de emancipación. Dueño de una gran biblioteca, lector de los clásicos griegos, latinos y españoles.

La familia Acevedo Tejada gozaba de buena posición dentro de la sociedad colonial y fue sobresaliente en el ámbito intelectual. En el hogar de los Gómez Tejada se discutían las ideas republicanas y existía un vivo interés por la ciencia y el arte. Las primeras letras de Josefa las recibió de su madre, cuya instrucción era superior a la de otras mujeres de su época y estuvo siempre interesada en dar instrucción a sus hijos. Fue alumna también de Juan Francisco Arganil, conocido como el doctor, francés de ideas jacobinas, quien la instruyó sobre la Revolución Francesa y la historia europea; asimismo, Arganil perteneció a la Sociedad Filológica, cuyos miembros más destacados conspiraron contra El Libertador el 25 de septiembre de 1828. Este personaje era calificado por los habitantes de Bogotá como "misterioso" y se decía que había estado cerca de Danton en los acontecimientos franceses de la Revolución; de todas maneras, su vida está envuelta en el misterio. Algunos estudiosos sostienen que no era médico, como él lo aseguraba y sí un aventurero, mitómano y su apellido Arganil era un seudónimo tomado de un personaje del Enfermo imaginario, de Moliere, Argan el Mísero. Josefa le tenía gran aprecio y le dedicó un soneto, escrito en 1838. Se dice que Arganil entregó documentación valiosa a su alumna quien la destruyó, junto con algunos manuscritos de ella, antes de morir.

Según el Papel Periódico Ilustrado (#9. Jun. 20, 1882) la autora contrajo matrimonio a la edad de diecinueve años con Diego Fernando Gómez (1786-1850), un primo hermano de su padre y abogado de profesión. Hombre culto e instruido, colaborador de los gobiernos del general Francisco de Paula Santander. Después de su matrimonio se instaló en la hacienda El Chocho, en Fusagasugá, donde vivió once años. Su familia estaba conformada por un hijo de su esposo y dos hijas de ambos: Amelia y Rosa.

Josefa acompañó a su padre en las montañas de Barragán, en la Cordillera Central, cuando huía de la persecución de los españoles y fue ella quien tuvo que enterrarlo al morir. Por todos estos acontecimientos dolorosos, personales y familiares, ligados estrechamente con las luchas y avatares de la Independencia política, algunos historiadores del siglo XIX la presentan como una mujer inmersa en el llanto, protagonista de un destino trágico que la acompañó durante toda su existencia; pero, han olvidado su valioso papel como escritora.

Josefa fue la primera escritora del país en tiempos republicanos y su obra está marcada por los sucesos públicos de su época, tal como les ocurrió a otros escritores de su generación. Desde muy joven llevaba diarios minuciosos sobre los acontecimientos del país, en especial durante la época de la dominación del general del ejército español, al servicio del rey Fernando VII, Pablo Morillo, conocido como el Pacificador, el más grande represor del pueblo granadino, periodo conocido en la historia como el “Régimen del Terror”. Gustaba Josefa, asimismo, el estilo epistolar, en el cual se reveló como buena escritora. Mantuvo copiosa correspondencia familiar y con personajes como Rufino Cuervo, el general Tomás C. de Mosquera y otras altas personalidades del gobierno, a quienes dio argumentos para acelerar la abolición de la esclavitud y la expedición de la ley de emancipación de los esclavos. Dejó inéditos folletos titulados Mis ideas y Catecismo republicano. De esta manera se alejó del misticismo que caracterizó a algunas escritoras. Son conocidas sus biografías breves, entre ellas, la de su padre, su hermano José, la de Vicente Azuero y la de su primo hermano, el poeta y dramaturgo Luis Vargas Tejada, a quien protegió cuando huía de la persecución política, desencadenada por su participación en la conspiración contra Simón Bolívar.

Escribió también sobre el amor, filial y romántico, la historia, las costumbres y la moral social, algunos de estos fueron publicados, tales como Ensayo sobre los deberes de los casados, cuya quinta edición se halla en la Biblioteca Nacional de Colombia y la cual es notable, dado que es la primera vez que se da crédito a la autora. Su Tratado sobre economía doméstica para el uso de las madres de familia y de las amas de casa, fue publicado en Bogotá, en la Imprenta de José A. Cualla, en 1848, sin el nombre impreso de la autora. El conjunto de su obra en verso constituye un recorrido a través de la vida emocional de la autora. El título Poesías de una granadina, de 1853, recoge la producción poética de la autora, quien en una "Advertencia inicial" anota que: “Mi educación se resintió de la época en que nací: entonces no había casas de educación para mujeres y nos criábamos sin saber ni los primeros rudimentos de la lengua”. El libro contiene poemas escritos desde 1823, fecha de Una tumba en los Andaquíes, dedicado a la memoria de su padre y un soneto titulado Santa Helena, son los poemas más notables de la autora.

Entre las obras más notables de la autora, escritas en prosa, se encuentra, Cuadros de la vida privada de algunos granadinos copiados al natural para instrucción y divertimento de los curiosos, libro publicado después de su muerte, con un prólogo biográfico de José María Vergara y Vergara. Contiene ocho "cuadros" bajo los siguientes títulos: El triunfo de la generosidad sobre el fanatismo político, El soldado, Valerio o El calavera, Anjelina, La caridad cristiana, El pobre Braulio, La vida de un hombre, Mis recuerdos de Tibacui. Se trata de fragmentos de la vida de personajes bogotanos y colombianos, algunos de ellos bastante conocidos y otros ficticios.

Como aquí interesa su obra teatral, se tiene conocimiento que es autora de tres comedias inéditas: La coqueta burlada y En busca de almas, ambas estrenadas en 1864 por una compañía de aficionados de Bogotá; y Mal de novios. Se ha escrito que es autora de otros dramas inéditos, pero su nieto, el dramaturgo Adolfo León Gómez, sostuvo que no los encontró entre sus manuscritos. Precisamente León Gómez declaró que algunas de sus propias obras teatrales, en especial El soldado. Drama histórico en tres actos y en verso se inspiró en los relatos que su abuela le contaba sobre el reclutamiento forzado.

Nombre: Ernesto
Apellidos: Acero Valenzuela
Biografía:

Poca información se tiene de este autor y director. Al parecer, para el teatro sólo escribió la comedia en tres actos ¿Por qué enviudó ella?, y la dirigió el día de su estreno, en octubre de 1943.

Escribió y publicó también dos libros de poemas, el primero titulado Al vaivén de las horas, publicado en Bogotá, en 1939, por la Imprenta de la Penitenciaría Central. El segundo, Pelos y señales, de sonetos, publicado por la misma imprenta, en 1946. La Biblioteca de la Universidad de Texas tiene el original de ambos libros y ya están digitalizados.

Acero Valenzuela fue editor de Fastos: Revista de ideas (1947) y perteneció al Partido Demócrata Colombiano, partido formado por el médico Roberto Restrepo, poco después de los eventos del 9 de abril de 1948. Tanto la revista como el partido tuvieron corta vida.

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Nombre: nombres
Apellidos: apellidos
Seudónimo: prueba seudonimo
Biografía:

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Nombre: Maruja
Apellidos: Toro
Biografía:

Maruja Toro nació en Ibagué en 1920 y murió en Bogotá en junio de 1980, a la edad de 60 años. Como una paradoja de su existencia murió de una grave enfermedad en la garganta, el mismo órgano que le había servido para recitar poemas desde muy niña en su colegio y para ganarse la vida en la radio, el teatro y la televisión. La declamación continuaría siendo siempre una de sus actividades preferidas y, acorde con su tiempo, estuvo invitada a numerosos recitales poéticos en distintas salas culturales, entre ellas la del Museo Nacional y la de la Biblioteca Nacional.

De su matrimonio con Luis Carlos Zuluaga nacieron diez hijos; tal vez por su condición de madre prolífica y por su talante, se le conocía desde muy joven como Doña Maruja. Un artículo publicado en la revista Cromos en 1957, aludía a ella como: “muy modesta, callada, suave, discreta en su figura y en su atuendo, de hablar pausado y bajo, casi en intimidad”, y luego concluía con otros rasgos de su personalidad: “alta y sencilla figura, llena de secreto fuego y de intensidad emotiva”.

Maruja se licenció como locutora en 1947, y su primer trabajo lo realizó en la emisora Ecos del Combeima, en su natal Ibagué. Después se trasladó a Bogotá donde entraría a formar parte del Grupo Escénico de la Radiodifusora Nacional, bajo la dirección de Bernardo Romero Lozano. Más tarde trabajó en las emisoras Nuevo Mundo y en Nueva Granada.
En 1954 trabajó en teatro, con la compañía del actor y director colombiano Alejandro Barriga, en la obra Flor de jardín extraño, montaje apoyado por Extensión Cultural del Ministerio de Educación, el cual no subiría a la escena en el Teatro de Colón por incumplimiento de dicha institución oficial. Al año siguiente, durante la Semana Mayor, doña Maruja participó en el montaje de El mártir del Gólgota, obra compuesta por 21 cuadros, bajo la dirección de Pepe Montoya. También formó parte de la Compañía de Mary de Vásquez y de la Bogotana de Comedias de Luis Enrique Osorio. En esta última permaneció durante más de un año. En 1967 formó parte de la compañía del director colombiano Enrique Wilford, con la cual viajó en gira artística por el país, Ecuador, Perú y Venezuela. Con este mismo director asistió al Festival Internacional de Teatro, en México, donde ganó el premio como mejor actriz en la obra No me descubras Cristóbal.

De los tres medios en los que ella se desenvolvió, prefería la recién inaugurada televisión, a donde ingresó en 1955. Era el tiempo en que no existían los recursos técnicos actuales y los artistas salían al aire en directo, actuando en obras del teatro universal. Según sus palabras, una actriz no podía mostrar gran solidez artística en la radio y en el teatro, solidez que sí le ofrecía la televisión, por “el hecho de que las cámaras no pueden disimular los defectos de mímica, actitud y expresión, que pasan inadvertidos en el teatro y la radio. Además, se requería una memoria clara y precisa para actuar con soltura, ya que el actor que trabaja pendiente del consueta, no puede estar natural. En resumen: la televisión es la mejor escuela para el actor”.

El debut de Maruja Toro en la televisión se produjo con la obra de Arthur Miller Todos eran mis hijos, y la crítica la recibió muy bien por su excepcional desempeño en una pieza tan difícil. A partir de este momento los directores buscaron su participación en otras obras y programas dramatizados, como La picota en la antena, de Esteban Sanz; Barrizales, con la dirección del director español Carlos Lemos; Relatos famosos, Yo y tu, dirigidos por Alicia del Carpio; La novela, dirigida por Luis Linares; Historia del teatro, de Manuel Drezner, entre otros muchos de la naciente televisión colombiana. A finales del decenio cincuenta participó en el programa Teleteatro, en la obra Llegaron a una ciudad, de J. B. Priestley, con la dirección de Boris Roth. Y en el decenio siguiente, en el mismo programa, en las piezas: Antígona de Jean Anohouil y El refugiado de Lewis Beach, dirigidas por Manuel Drezner; Liliom de Ferenc Molnar, con la dirección de Paco Barrero; La fugitiva de Ugo Betti, dirección de Pepe Sánchez. Así mismo, participó en otros programas como Ciclo de Comedia, Ciclo de Teatro Clásico y Ciclo de Teatro Universal, en obras de los más reputados comediógrafos y dramaturgos del canon occidental. Y a medida que la televisión fue cambiando, ella seguiría vinculada con el medio.

Nombre: Juan de Dios
Apellidos: Restrepo
Seudónimo: Emiro Kastos
Biografía:

Nació en Amagá (Antioquia) en 1825 y murió en Ibagué en 1894. Periodista y crítico de teatro. Escritor de cuadros de costumbres. Gracias a sus columnas en la prensa bogotana y medellinense hoy se puede conocer la actividad teatral de algunas compañías artísticas. En las críticas de teatro era jocoso y ameno, consideraba que el teatro debía llevar un mensaje moral a la sociedad y bajo este postulado analizaba las obras teatrales.

Fue muy popular en Colombia por su modo de ser social, su talento original y su forma de contar anécdotas picantes y festivas. Sus luchas periodísticas las libró especialmente entre 1844 y 1859.

Escribió bajo seudónimos, como: Juan Algarrobo, Emiro Kastos. Este último lo fue también del escritor venezolano Fermín del Toro. Restrepo lo adoptó porque le pareció sonoro. Colaboró en los periódicos El Neogranadino y El Tiempo de Bogotá, y El Pueblo de Medellín. Perteneció activamente al Partido Liberal y le prestó grandes servicios. En 1860 fue enviado en comisión política por el Comité Liberal Nacional ante el general Tomás Cipriano de Mosquera, y desde ese entonces siguió a este caudillo. Desempeñó el consulado general de Colombia en New York, en la administración del general Eustorgio Salgar (abril de 1870-abril de 1872).

Nombre: José Joaquín
Apellidos: Ramírez Barrero
Biografía:

Conocido como Paco Barrero nació en 1938 y falleció el 4 de mayo de 2017. Fue maestro de maestros e hizo parte de una de las etapas más agitadas del teatro colombiano, y sin dejar su incansable labor en la docencia actoral, entregó un sólido legado a su larga lista de alumnos.

Barrero estudió con Víctor Mallarino Botero en la escuela del Teatro de Colón, en la Escuela Nacional de Arte Dramático y en la Escuela Distrital de Teatro, génesis de la Facultad de Artes de la Universidad Distrital. Director de los grupos: Casa de la Cultura de Cúcuta, junto a Germán Moure (1962 – 1966), Teatro Taller de la Universidad Distrital (1967 – 1980) y Compañía de Teatro TELECOM (1985 – 1987). También fue profesor y director de montajes de la Academia de Teatro Charlot (1988 – 1994), fundador de la escuela de formación actoral Estudio XXI (1994) y profesor asociado de la Universidad Distrital (2001 – 2004).

A finales de los años cincuenta fue cofundador del Club de Teatro El Búho con teatristas como Santiago García, Fausto Cabrera, acompañados de escritores, poetas y periodistas, posiblemente el primer grupo de teatro experimental de Bogotá. Después y junto con él, Kepa Amuchástegui, Germán Moure, Consuelo Luzardo, Gustavo Mejía y Eddy Armando, entre otros, fundaron el laboratorio teatral y experimental Teatro La Mama.

Junto con su esposa, Consuelo Moure, a mediados de los años noventa fundó la escuela de formación de actores para teatro, cine y televisión Estudio XXI, proyecto al que le dedicó todo su empeño por más de dos décadas. Aplaudido y algunas veces cuestionado por sus métodos de formación actoral, sin duda fue y seguirá siendo un referente en la vida artística colombiana.

Nombre: Dina
Apellidos: Moscovici
Biografía:

Nació en 1928 en Río de Janeiro (Brasil) y murió el 22 de abril de 2020. Directora de teatro y profesora. Novelista y directora de radioteatro y teleteatro. Dina es Hija de Rosa Podval y Emil Mendel Shai Moscovits (Emilio Moscovici).

En 1949 viajó a París a estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad de París, y alternó sus estudios universitarios con cursos dictados por Jean Louis Barrault, inscrito en la tradición teatral de Charles Dullin. También recibió clases de Marcel Marceau y de Roger Blin, a quien a acompañó en el montaje hecho por primera vez de la obra Esperando a Godot, con la presencia de su autor Samuel Beckett. En 1950 se doctoró en la Universidad de París. En 1951 ingresó al Instituto de Altos Estudios Cinematográficos de París IDHEC, donde estudió Dirección cinematográfica. Tuvo como compañeros a Louis Malle y Alain Cavalier y se graduó en 1953. También participó como script-girl de la película Orfeo negro de Marcel Camus, ganadora de la Palma de oro en el Festival de Cannes.

También estudió Filosofía en la Sorbona y fue estudiante de Henri Lefebvre.

En París conoció y se casó con el poeta colombiano Jorge Gaitán Durán. En 1956 llegó a Colombia, junto con su esposo y su hija, y permaneció un tiempo corto en Cúcuta, luego se instaló en Bogotá. En 1958 se separó de Gaitán y en 1960 se casó con el intelectual Francisco Posada Díaz. Después se estableció en Río de Janeiro donde trabajó en el grupo O Tablado. En 1985 regresó nuevamente en Colombia para dirigir la obra Electra, estrenada por el Teatro El Local.

Durante su permanencia en Colombia (1956 – 1970), fue directora de puestas en escena y profesora de improvisación y actuación de la Escuela Nacional de Arte Dramático, ENAD (1956 – 1959), donde replicó su aprendizaje sobre el método de la improvisación que apelaba a la memoria emocional del actor. Profesora de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional y directora de los grupos: Teatro Experimental de la Universidad de América, de la Cooperativa de Actores de Colombia, de la cual fue fundadora, delTeatro Estudio de Bogotá y Teatro Estudio de la Universidad Nacional.

En 1958 hizo parte de las comisiones del festival de la Corporación Festival de Teatro; fundó el Club del Niño, espacio para la experimentación infantil. Trabajó con intelectuales y artistas plásticos de la época como: Gloria Zea, Gloria Valencia, Emilio Urrea, Vicens, Jorge Gaitán, Fernando Botero, Enrique Grau, Martha Traba, Samper, Francisco Posada.

Directora de las piezas de Antonio Montaña, estrenadas en 1959 por la Cooperativa de Actores en el Teatro Colón: El tiempo de la trompeta; También ceniza; Los Trotalotodo, con la escenografía de E. Ramírez Villamizar, programas de propaganda y maquillaje de Enrique Grau y carteles de Fernando Botero.

Nombre: Fernando Emeterio
Apellidos: Mendoza López
Biografía:

Conocido en el medio teatral con el sobrenombre afectuoso de Piyó. Nació en Ibagué en 1935 y murió en Bogotá el 10 de julio de 2020. Realizó estudios de Arquitectura de la Universidad de América y de Geología en la Universidad Nacional.

Formó parte de la agrupación Teatro Experimental Ohel, creado en 1956 y dirigido por Abraham Zalzman. Como estudiante universitario trabajó bajo la dirección de Víctor Muñoz Valencia, destacado por su labor como libretista para el radioteatro de la Radiodifusora Nacional de Colombia, y como traductor y adaptador de obras para el Teatro El Búho. Tuvo vínculos artísticos con el director de televisión Bernardo Romero Lozano en el espacio llamado Teleteatro. Actor en las obras del Teatro Experimental de la Universidad Nacional, el cual fue dirigido por Dina Moscovici, Enrique Pontón, Fernando Corredor y Víctor Muñoz.

En 1966 formó parte del grupo de fundadores de la Casa de la Cultura —hoy Teatro La Candelaria— junto con los maestros Santiago García, Patricia Ariza, Carlos José Reyes, entre otros. Soldados, obra basada en La casa grande de Álvaro Cepeda Samudio, no solo fue el primer montaje de la agrupación, sino el inicio de Fernando Mendoza en la construcción de una larga lista de personajes que interpretó para este proyecto teatral. Fueron una cincuentena de montajes en los que participó durante los cincuenta y cuatro años en los que estuvo vinculado de manera activa a la agrupación.

Piyó escribió en su biografía para el libro El Teatro La Candelaria y el movimiento teatral en Bogotá 1950 – 1991, publicado en 2013: “Soy Fernando Emeterio Mendoza López y desde la adolescencia me dicen Piyó, no porque tenga algún ancestro francés, sino por ser indio Pijao, auténtico del Tolima. Nací en Ibagué, el 20 de abril del año 1935, cuando las campanas de la Catedral estaban sonando y anunciando la Pascua. Soy bachiller del Instituto Nicolás Esguerra, estudié algo de arquitectura en la Universidad de América y mucho menos de Geología en la Universidad Nacional, he pintado dos óleos y dibujado cinco carboncillos; he escrito algunos cuentos y poemas… El teatro me atrapó con toda su intensidad en combate contra la timidez; y a pesar del autismo he logrado permanecer en el grupo desde su primera obra, hace ya más de cuarenta y cinco años. Cuando vi Galileo Galieli en el Teatro Colón de Bogotá sentí que el proyecto de mi vida estaba en ingresar a un grupo como ese. Cuentos, talleres, invenciones, ensayos, presentaciones, análisis, desde entonces es el grupo que ha fertilizado mi existencia, he trabajado en casi todas las obras por América, el Caribe, Europa y una película en Finlandia”.

Piyó fue coautor y actor en las obras colectivas del Teatro La Candelaria, tales como: Guadalupe años sin cuenta (1975), Los diez días que estremecieron al mundo (1977), Diálogo del rebusque (1981), La tras-escena (1984), El paso (1988), La trifulca (1990), El Quijote (1999), Antígona (2006), Camilo (2015), De caos y de cacaos, entre otras tantas obras, algunas dirigidas por Santiago García; Camilo dirigida por Patricia Ariza, estrenada en el 2015, Mientras no se apague el sol (2018), son algunas de las obras de las que formó parte.

La historia artística de Piyó se confunde con la del Teatro La Candelaria. Fue un hombre callado, observador, disciplinado, y como lo describe Patricia Ariza “un actor impecable en su ejercicio escénico… Se le ve casi todo el tiempo silencioso, pero entregado en cuerpo y alma al teatro”.

Nombre: María Luisa
Apellidos: Lobo Guerrero
Biografía:

María Luisa nació en Funza y conoció el teatro a comienzos del siglo XX en Bogotá, cuando entró a formar parte de una de las tertulias artísticas que se organizaban en la ciudad por ese entonces, y por conducto de su hermana Blanca quien estaba comenzando su carrera artística, como partiquina de la Compañía de Zarzuela de los hermanos Del Diestro.

María Luisa inmediatamente se entregó con gran dedicación al arte dramático. Al poco tiempo tuvo la certeza de que la zarzuela no era su género y que necesitaba otras opciones para continuar su formación. Decidió estudiar en el exterior. El general Rafael Reyes comenzaba su periodo presidencial y ella consiguió del mandatario un auxilio para ir a estudiar a España, gracias a lo cual pudo matricularse en el Conservatorio de Barcelona. Después viajaría a Andalucía y a Madrid.

Algunas fuentes de los años veinte coinciden en afirmar que, en Madrid, María Luisa conoció a uno de los grandes poetas colombianos: Luis Flórez, a quien admiraba desde antes. Este hecho la llevó a añadir poemas de Flórez al final de las temporadas teatrales o en representaciones especiales. Ella recitaba sus poesías y lo hacía con tono y ritmo precisos y con profundo sentimiento, como lo registraba la prensa. Los espectadores siempre premiaban dichos recitales con salva de aplausos y pedidos de repetición.

En enero de 1909, la Compañía Dramática Nacional fue reestructurada y se convirtió en la Compañía Lírico-Dramática, con dos directores: Arturo Acevedo Vallarino (el fundador y director tradicional de la agrupación) y el tenor Paco Suárez en la parte musical. En este momento María Luisa Lobo es contratada como primera dama, al lado de la famosa María Antonia Guiott y de un grupo de actores, actrices, cantantes y músicos, entre quienes se hallaba su hermana Blanca, como dama joven. Por ese entonces, María Luisa figuraba en el elenco bajo el nombre de María de Ferro. Después, volvió a utilizar su apellido paterno Lobo y poco tiempo después adicionó el apellido de su madre, y es con los dos apellidos como pasa a la historia del teatro.

La estadía de María Luisa en la Dramática Nacional es bastante corta. Se ensayaba Mariana de José Echegaray, bajo la dirección de Acevedo Vallarino, cuando surgieron problemas al interior de la compañía. María Luisa renunció. Posteriormente, ella se unió al actor Nadal Santacoloma, a quien había conocido en París, y ambos decidieron organizar una compañía, la cual itineró especialmente por Centro América, Venezuela, Colombia, Ecuador, bajo el nombre de Compañía Loboguerrero. Su primera temporada en el país fue en Santa Marta y en Bogotá hizo su debut en el Teatro Municipal, el 18 de junio de 1913 con Malvaloca de los hermanos Álvarez Quintero. La compañía continuó su trabajo artístico y a partir de 1914, muy pocas noticias se tienen de la actriz. Al parecer se dedicó al cuidado y al trabajo rural en una finca de su propiedad a orillas del río Magdalena.

Se conoce que su muerte ocurrió en Barranquilla, en marzo de 1924.