Biografía

Obras
0

José María,

SAMPER

Seudonimo:

Galería de imágenes

Nació en Honda (Tolima) el 31 de marzo de 1828 y murió en Anapoima (Cund.) el 22 de julio de 1888. Su familia se trasladó a Bogotá siendo todavía un niño. Literato, dramaturgo y comediógrafo, periodista y político.

Cursó estudios primarios en la escuela de Honda. Entre los años 1838 a 1846, estudió en el colegio de José Manuel Groot, en el Colegio Mayor de San Bartolomé y en la Universidad Nacional. Deseó también estudiar medicina, debido a que consideraba que un buen abogado debía conocer a profundidad la fisiología, patología y la medicina legal; al igual que, según él, un literato debía poseer conocimientos en anatomía, fisiología, botánica, química, entre otras.

Seudónimos: Jeremías Páramo, P.S., Plutarco, Kornicoff, Juan de la Mina, Abancay, El Marquetano, Fígaro, José Bálsamo, Juan Sin Tierra, Young.

Participó activamente en la vida política, económica, social y literaria del siglo XIX, en Colombia. Asimismo, dadas las circunstancias por las que atravesó el país durante este siglo, para sostenerse también se dedicó a la enseñanza, el comercio, la agricultura y desempeñó cargos públicos. Samper fue liberal radical a mediados del siglo XIX; aunque, a medida que pasaba el tiempo, se inclinó por las ideas conservadoras. Estos pensamientos políticos se reflejaron en las fuertes discusiones políticas que sostuvo y con la Iglesia Católica, de la cual se alejó por la intervención de ella en las decisiones del Estado; pero, a partir de 1865, esta distancia dejó de existir.

Catedrático de ciencia constitucional, administrativa y de legislación. Trabajó en la Secretaría de Hacienda y fue oficial mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Secretario de la Cámara de Representantes en 1855. En 1856 y 1857 representó al departamento de Panamá en el Congreso. Diplomático ante los gobiernos de Chile y Argentina. Secretario de la Legación en Francia. En este país escribió poesía, novela, estudios históricos, cuadros de costumbres y varios discursos. Miembro correspondiente de la Real Academia Española, de las Sociedades de Geografía Americana, miembro honorario de la Academia de Bellas Letras de Chile y de varias sociedades más. Magistrado hasta el final de sus días.

Samper fue un gran orador. Refiriéndose a esta cualidad de su vida pública, Carlos Martínez Silva escribió lo siguiente:

“Su voz era robusta y extensa; su presencia en la tribuna imponente; su acción desembarazada y noble; la posesión de sí mismo completa, de suerte que nada le turbaba ni desconcertaba. Manejaba con maestría el lenguaje de la pasión; razonaba poco en tales ocasiones; pero, en cambio, sabía herir todas las fibras del corazón, desde las más fuertes hasta las más delicadas”.

Desde muy joven estuvo ejerciendo el periodismo, bien como fundador, redactor o colaborador de periódicos. Su primer artículo fue publicado en El Día, cuando apenas tenía 15 años y era estudiante de jurisprudencia. Fue director de El Suramericano (1849-1850), El Trovador; El Tiempo (1855); El Neogranadino (1856-57), La Gaceta Oficial. Publicó la Revista Americana (1862) con la colaboración de su esposa, Soledad Acosta; corresponsal del periódico El Comercio, de Lima, en 1862. La Paz (1868), El Bien Público (1870), El Patriota (1873), La Unión colombiana (1875), El Polvorín (1875-76), La Ley (1876), El Deber (1878-80). A comienzos de 1858 viajó a Europa y de allí fue corresponsal del periódico limeño El Comercio. Debido a la publicación de su libro El programa conservador, en 1876, se vio obligado a expatriarse a Venezuela.

Es posible que Samper haya sido el escritor más fecundo del siglo XIX. publicó varias obras sobre los partidos políticos colombianos y ensayos sobre las revoluciones políticas del país y la situación social. Publicó también los libros de poemas: Flores marchita, Ecos de los Andes y Últimos cantares. Historia de un alma es considerada como la obra capital de Samper, y constituye una manifestación autobiográfica. En ésta escribió que su padre ejerció una gran influencia en su vida cotidiana, en su ejercicio como político y Senador, y lo hizo por medio de máximas que él aplicaba y recordaba siempre.

Según una descripción del Samper, publicada en el Papel Periódico Ilustrado (#17, jun.1-1882, p.267), el autor era:

"En la tribuna es orador fácil, fecundo y feliz: en prensa es inagotable y escribe con la misma facilidad el artículo político que el filosófico, el de lucha ardiente que la relación histórica ó el capitulo de la novela que ha de llenar el folletín... La fisonomía del Dr. Samper tiene en mucho el carácter de su modo de ser. De regular estatura, las seguidas luchas de partido y el constante batallar del literato, si bien han encorvado un tanto su robusta espalda, en muy poco han arremetido á su abundante cabellera, más rubia que castaña... Su mirada dura y penetrante, sostenida por unos ojos azul claro, que le dan aspecto de franqueza ruda, acentuada siempre por un ceño constante y prolongado, dan á su fisonomía una rigidez que frecuentemente destruye con su bondadoso y franco reír... Siempre es el portavoz de cualquier Asamblea en que ocupe una silla, de proyectos progresistas, tal vez demasiados adelantados algunas veces, pero siempre con miras elevadas, en las que se ve como punto capital los adelantos y glorias patrias... Ha viajado en el antiguo y nuevo Continente..."

Escribió los dramas inéditos: Amor y abnegación, drama en tres actos, en prosa y en verso; y, El deber cumplido, drama estrenado en Bogotá en agosto de 1854. El libro: Colección de piezas dramáticas originales i en verso. Escritas para el teatro de Bogotá (1857), contiene la comedia en prosa: Un día de pagos; y las piezas en verso: Los aguinaldos. Comedia; el drama Dios corrige no mata; Percances de un empleo, comedia; estrenadas entre noviembre de 1856 y septiembre de 1857, en el Coliseo de Bogotá, por la Compañía Dramática Nacional, bajo la dirección de Lorenzo María Lleras; Un alcalde a la antigua y dos primos a la moderna, comedia, que, posteriormente, el maestro José María Ponce de León le compuso música y en 1865 una compañía de aficionados la montó subtitulada como opereta. También fue publicada en Bogotá en 1937 y 1989. Un año antes de la edición de este libro, la misma imprenta El Neo-Granadino también publicó las obras de Samper: La conspiración de septiembre. Drama histórico en cinco actos i en prosa; y, El hijo del pueblo. En tres actos i en prosa, escrito expresamente para el teatro de Bogotá, estrenada en julio de 1856 en el Coliseo de Bogotá, también por la compañía que dirigía Lorenzo María Lleras.

Con respecto a La conspiración de septiembre, en su libro autobiográfico Historia de un alma, en el capítulo titulado “Luchas políticas y literarias”, Samper escribió lo siguiente:

“Por aquel tiempo, de 1855 a 1857, mi laboriosidad literaria, corrió parejas con mi actividad política. Particularmente me sentí atraído entonces por el arte dramático, sin descuidar por eso del todo la poesía lírica, y mi primer ensayo fue un drama en cinco actos y en prosa, intitulado: La conspiración de septiembre, en el cual ponía en escena a los principales personajes que figuraron en los acontecimientos del 25 de septiembre de 1828.

Tenía este drama, como obra de arte, dos defectos capitales y un grave inconveniente. Los defectos eran, el tono y estilo declamatorios (que no eran solamente míos, sino de mi tiempo, mi generación y mi escuela radical), y no pocos monólogos, algunos excesivos, que indican por lo común pobreza de recursos artísticos o escaso conocimiento del arte escénico. El inconveniente grave era éste: que en 1856 eran casi recientes los sucesos de 1828, y gran número de espectadores o lectores del drama, que habían conocido a sus actores, no podían menos de perder mucho la ilusión necesaria para el buen éxito de las piezas dramáticas, y hacer perjudiciales comparaciones entre los actores representados y los representantes. En cuanto a la sustancia, mi drama adolecía de un gravísimo defecto histórico: era muy apasionado contra Bolívar y su partido, porque, sobre la fe de los antibolivarianos cuyo espíritu había educado el mío, yo admitía como verdades históricas algunos hechos que no han sido comprobados y han quedado en la categoría de su posiciones o imputaciones de partido. Con todo, mi primer drama fue muy popular, y ha sido representado en muchos teatros del país y de otras repúblicas americanas”.

En estas obras, Samper plasmó las costumbres y el carácter de los habitantes, las ideas, los vicios y ciertas actitudes sociales de su tiempo. Y lo hizo con humor e ironía. En su libro autobiográfico nombrado antes (Historia de un alma), y en el mismo capítulo, dejó anotaciones sobre otros dramas de su autoría: El hijo del pueblo, Dios corrige, no mata y la comedia Un alcalde a la antigua y dos primos a la moderna.

Esta biografía no contiene obras

Memorias de idearios teatrales

Buscadores bibliográficos

Bibliografía anotada

Publicaciones periódicas

Biografías

Blog