Biografía

Obras
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Honorato,

BARRIGA

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Nació en Bogotá, al parecer en 1823 y murió en la misma ciudad el 21 de marzo de 1880. Militar, actor y dramaturgo.

Ocupó un lugar destacado dentro de los círculos artísticos de su época y fue un celebrado actor cómico. Esta faceta de su vida actoral fue la más notable, dado que con su actuación lograba agradar a pobres y ricos, a liberales y conservadores, a aristócratas y artesanos, lo cual era bastante difícil por ese entonces. También intervino en papeles dramáticos, en óperas y zarzuelas, como cantante. En el capítulo XIII de la Historia crítica del teatro en Bogotá, José Vicente Ortega Ricaurte se refiere a Honorato como un actor de “familia honorable, simpático, de carácter trabajador” que hacía todo lo “imaginable” para ganarse la subsistencia, unas veces como actor, apóstol en la catedral, anunciador ambulante y otros oficios más. A propósito de esto último, Ortega agrega algunas anécdotas que, en la actualidad, es imposible saber si corresponden a la realidad o, sencillamente, en estas se vació el carácter del ocurrente cómico y el imaginario colectivo, debido a las innumerables estrategias que Barriga utilizó para ganarse la vida, en lo cual todos los cronistas coinciden.

A los 19 años, Honorato se alistó en la milicia y de esta manera comenzó una larga carrera militar. Entre 1842 y 1855 ascendió, periódicamente, desde aspirante a cabo segundo hasta capitán; en marzo de 1854, fue ascendido al grado de alférez. En octubre de 1855, cuando el ejército fue reducido y licenciada la tropa, a Barriga se le concedió una pensión durante cuatro años. En 1860, de nuevo Barriga fue enrolado en el ejército debido al estallido de la guerra civil de ese año. En medio de la lucha, ascendió al grado de teniente coronel. Con dicho grado, en 1861, participó en la batalla del Alto de San Diego, en la cual triunfó el general Tomás Cipriano de Mosquera y la Confederación Granadina perdió. En ese mismo año, Barriga ascendió a coronel.

En noviembre de 1855, con 32 años, sin trabajo y con su magra pensión, Barriga buscó empleo en el teatro, donde actuaba la compañía nacional dirigida por Lorenzo María Lleras. Con esta compañía y con otras con las que él estuvo vinculado, le permitieron convertirse en uno de los actores más populares, símbolo cultural del humor y la risa bogotanas. Al parecer, su desempeño fue notable en el género bufo, pantomimas jocosas y caracterización de personajes populares. Isidoro Laverde Amaya escribió que, según la intensidad de la risa de los espectadores y el ambiente de la sala, Honorato cambiaba los parlamentos, escritos en verso, e improvisaba otros de su propia cosecha, que hacían estallar en carcajadas a todos. Como poseía una excelente voz, preparaba piezas musicales ligeras para ejecutarlas en los intermedios o finales de la función.

Desde ese final de año de 1855 hasta 1859, Barriga continuó su trabajo en el escenario bogotano. Luego se vinculó con la compañía lírica italiana del maestro Enrique Rossi Guerra, como cantante secundario. Esta continuidad artística fue interrumpida por el estallido de la guerra civil, antes mencionada. Una vez terminada la guerra, el mapa teatral colombiano cambió. Sus antiguos compañeros se asociaron para organizar una compañía bajo el rótulo de Compañía Dramática Nacional, cuyos empresarios fueron Juan José Auza y Juvenal Castro. En 1863, Barriga fue invitado a actuar en la Compañía Coreográfica Italiana Bronner-Cordella, que ese año tuvo una temporada en Bogotá. El célebre actor intervino en la pantomima El esposo burlado.

Se sabe que, en 1864, Barriga abrió una agencia mortuoria y después de un tiempo la amplió con una tienda miscelánea. Una nota publicada en el periódico La Opinión, después de una de sus actuaciones en la obra Matilde, de Sue y Félix Pyat, resalta que Barriga era el “dueño de las sonrisas y de las carcajadas del público”, y agregaba que

“Honorato es una especie de Mefistófeles benéfico, que nos hace llorar en el drama, sonreír en la comedia y reír hasta desternillarnos en la petipieza; que nos canta en serenata y en miserere, y, por último, nos entierra desde su agencia mortuoria; y siempre digno de simpatía y de estimación, como todo aquel que persigue el trabajo en busca de honrada subsistencia para sí y para su familia”.

A finales de 1865, llegó a la capital la compañía española de Manuel Castell y permaneció en temporada hasta septiembre de 1866. Barriga y Castell entablaron amistad y como buen director que era este último, le asignó a Barriga varios papeles en diversos géneros. Su papel como jefe de bandoleros en la obra José María o la máscara del crimen fue muy aplaudido; el reseñista del periódico El Conservador lo elogió escribiendo que parecía como si el dramaturgo hubiese escrito la obra pensando en Honorato. Toda esta década, Barriga estuvo contratado por diferentes compañías colombianas y visitantes.

En 1869, un comentario de la Revista de Colombia decía que Barriga "es tan querido del público, que su sola presencia produce un rumor de aplausos entre los espectadores". José Leocadio Camacho le escribió una diciente dedicatoria en su obra Contra soberbia, humildad (1867), que amplía otras facetas de la vida de este célebre actor decimonónico. Así dice:

"Al señor don Honorato Barriga, el hombre que ha honrado por tanto tiempo el teatro de Bogotá; el que entre grandes y repetidos aplausos ha logrado mantener a la misma altura durante diez años su reputación artística, hallará muy mezquina la ofrenda de una comedia de tan escaso mérito como la presente. Al militar, al padre de familia, al actor que ha sabido encontrar en la escena un punto de apoyo en sus días de amargura, cuando la fortuna le ha vuelto la espalda, a él dedico mi raquítica producción".

Para 1877, la funeraria y la tienda miscelánea se había diversificado tanto, que allí se vendían adornos para la vida y para la muerte, se rifaba toda clase de objetos y se redactaban cartas de amor, se traducían documentos comerciales o páginas literarias. El periódico El Pasatiempo resumió de la siguiente manera el lugar: “Este utilísimo establecimiento se encarga de todo lo concerniente a una desgracia, lo mismo que a una felicidad”. Adorna casas para un día de fiesta, o para una desgracia, hace copias de versos, redacta cartas de amor, versos, necrología y epitafios, entre otros. Para cumplir con los anteriores encargos, Honorato contrataba un grupo de literatos, artesanos y profesores.

Barriga y José Leocadio Camacho fundaron la Compañía Dramática Nacional, a mediados de 1877. Esta fue su última aventura teatral; a partir de 1879, una enfermedad confinó al actor en su casa. Hasta el día de su muerte fue asistido por la Sociedad de Socorros Mutuos, de la cual Barriga había sido miembro fundador. Esta había sido creada por Manuel de J. Barrera, el 20 de julio de 1872, y su objetivo primordial era el de servir de apoyo y ayuda a los socios más necesitados. El actor había redactado el reglamento y la escritura de constitución de la Sociedad. El día del sepelio, asistieron allegados, amigos y sus espectadores de siempre, quienes le dedicaron poesías que, al día siguiente, fueron publicadas por la prensa.

Honorato Barriga fue autor de las piezas inéditas: El 18 de julio o ¡Viva la Federación! (1873), zarzuela en un acto, estrenada el 4 de diciembre de 1873 por la compañía bogotana Lírico Dramática, en el Teatro Maldonado, de Bogotá, bajo la dirección de Lázaro María Pérez y José María Gutiérrez de Alba, de la cual Barriga fue actor principal. Un resumen del argumento de esta pieza y la reacción del público, la noche de su estreno, fue publicado por: Revista de Colombia (Bogotá). No. 44 (Dic. 19, 1873) p. 348. Según este artículo, el objetivo de la obra era criticar a “ciertos parásitos” de la sociedad. El personaje principal es un empleado del tiempo de la Confederación Granadina, quien se muestra deseoso de conservar su trabajo para tener con qué comer, a costa de cualquier cosa, aun a cambio de pasarse al partido contrario.

Isidoro Laverde Amaya, en Apuntes sobre bibliografía colombiana con muestras escogidas en prosa y en verso, escribe que es una comedia escrita sobre el tema de La Ponchada, improvisación cómica de Manuel Bretón de los Herreros y del actor Julián Romea. Otra obra es ¡Mueran los panaderos! (1875), sainete del que se tienen noticias de su existencia y representación por la prensa bogotana. Según Isidoro Laverde Amaya, en Apuntes sobre..., esta pieza fue escrita en colaboración, pero no da el nombre del coautor.

El 18 de julio o ¡Viva la Federación! Zarzuela en un acto. Bogotá. 1873.

¡Mueran los panaderos!, Sainete. Bogotá, 1875.

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