
BOGOTÁ ESCENIFICADA. SIGLO XX: CUATRO OBRAS DE TEATRO
Las cuatro piezas colombianas consideradas aquí fueron escritas en distintas épocas, durante el siglo XX, y su objetivo es presentar
Nació en Barranquilla, el 7 de enero de 1900 y murió en la misma ciudad el 1 de septiembre de 1974. Su nombre completo es Amira Hortensia Arrieta MacGregor. Fue la mayor de nueve hermanos, ocho mujeres y un hombre. Con apenas 15 años se casó con el abogado y escritor Reginaldo de la Rosa Ortega, quien le doblaba la edad, pues él tenía 32 años en ese momento. Desde niña, Amira fue gran lectora de autores clásicos y contemporáneos; era disciplinada y consagrada a sus estudios, y siempre sintió el deseo vehemente de estudiar literatura.
Poeta, cuentista, novelista, crítica y dramaturga. En el mundo literario es conocida como Amira de la Rosa, pues todas sus obras las firmó con este nombre.
Amira se graduó como normalista en su ciudad natal. En 1926, junto con sus hermanas, fundó un colegio conocido con el nombre de las Hermanas Arrieta. Según sus palabras, era un preparatorio de los usuales en la época; no obstante, además de lo tradicional por ese entonces, enseñaba glamour, actividades artísticas y musicales, así como educación para el hogar y la maternidad. Esta experiencia motivó a Amira a continuar su formación pedagógica.
En 1930, viajó a Madrid, España, a estudiar en la Escuela de Periodismo de El Debate. Se especializó en teatro y crítica teatral. Dos años más tarde se radicó en Barcelona, donde hizo amistad con artistas y escritores de teatro, asistió a lecturas de obras dramáticas a representaciones y reuniones de carácter académico y social. Y lo más importante, según la autora, recibió clases de la médica, psiquiatra y filósofa italiana María Montessori, quien había desarrollado un método moderno de enseñanza; sus experiencias pedagógicas fueron conocidas como pedagogía científica aplicada.
En las clases de María Montessori, Amira conoció a Gabriela Mistral —futura premio Nobel de Literatura—, con quien mantuvo una larga amistad. En 1936, cuando comenzaba la Guerra Civil en España, Amira regresó a Barranquilla y se reincorporó al colegio en calidad de rectora. Entonces, le cambió el nombre a la institución por el de Gabriela Mistral.
En 1942, la Sociedad de Mejoras Públicas de su ciudad convocó a un concurso poético para ponerle letra al himno de Barranquilla. Bajo el seudónimo de Pirausta —mariposa que los antiguos suponían que vivía en el fuego y que moría si se apartaba de él—, Amira de la Rosa envió una composición de cincuenta versos. Como la música ya estaba compuesta, se debía “adaptar la cadencia de los versos a la música”. Pirausta ganó el concurso, y el 19 de junio de 1942, la autora recibió una medalla de oro y un pergamino conmemorativo. La Sociedad de Mejoras Públicas acreditó la letra del himno el 7 de abril de 1943, día de Barranquilla.
Entre 1946 y 1953, Amira se desempeñó como consejera cultural de la Embajada de Colombia en Madrid. Allí ejerció las actividades propias de su trabajo, dictó conferencias en el Instituto de Cultura Hispánica y mantuvo un programa en la Radio Nacional de España. Con el ascenso del general Gustavo Rojas Pinilla al gobierno, Amira de la Rosa fue declarada cesante de su cargo como consejera cultural. Ese mismo año fue nombrada cónsul de Colombia en Sevilla. Una vez terminó el gobierno de Rojas Pinilla, Amira regresó a su trabajo en Madrid y retomó su trabajo como consejera cultural.
Amira fundó un grupo escénico en Barranquilla que llevaba su nombre, integrado por aficionados y profesionales. El 14 diciembre de 1943, el grupo debutó con Madre borrada, un drama de su autoría, e inició giras artísticas por la Costa Caribe colombiana, especialmente en Cartagena y Santa Marta. La prensa de cada ciudad recibía a la dramaturga con el mote de “embajadora de la cultura barranquillera”. El repertorio del grupo estaba compuesto, en su mayoría, por obras de Amira, aunque también incluyeron algunas obras del repertorio español, como comedias de los hermanos Álvarez Quintero. Un hecho importante para resaltar fue que, en 1950, el Grupo Escénico Amira de la Rosa inauguró y participó en el I Festival de Teatro Costeño, evento respaldado por la Sociedad de Mejoras Públicas.
Como autora, escribió en distintos géneros literarios: poesía, prosa poética, drama, comedia, radioteatro, novela, cuento, relatos infantiles, crónica periodística y crítica (literaria, cinematográfica, artística, etc.). Comenzó escribiendo comedias, fantasías mímicas y bailables para las alumnas de su colegio. Su obra en prosa más conocida es Marsolaire (1941), única publicación que vio la luz en vida de la autora. Después ha sido publicada en algunas antologías literarias.
Durante su permanencia en España, Amira escribió más de cien piezas radiofónicas, entre relatos, diálogos, radioteatro, etc., todas estrenadas en la Radio Nacional, en el programa que ella tituló La hora colombiana. En la Emisora Atlántico, Amira difundió una veintena de escritos, narraciones cortas y poesías a través de su programa Glosarios. Sus temas preferidos eran los relacionados con la cultura de su ciudad: literatura, cocina, costumbres, anécdotas y descripción de paisajes, entre otros.
Para el radioteatro, Amira escribió innumerables piezas. En Barranquilla, sus obras fueron emitidas a través de la Emisora Atlántico, entre ellas Las viudas de Zacarías, probablemente la pieza más exitosa de su repertorio; Solitos en Mirar; Casta de infieles, transmitida por primera vez por Radio Nacional de España, el 30 de septiembre de 1947; El hijo de piedra y La angustia del barco amarrado, ambas inéditas.
Algunos títulos adicionales de las piezas de radioteatro incluyen: Castillos en el aire; El DC-4; El héroe de barro; El plazo vencido; El ruido de las máquinas; El triste milagro; El violín encantado; La danza del viento (en esta propone la Danza de Anitra de Peer Gynt, n.º 1, op. 46, de Edvard Grieg); La vida sin caminos (transmitida por primera vez por Radio Nacional de España, el 8 de diciembre de 1947); La voz en la orilla; Los ojos de la santa y El ladrón de los ojos azules, entre muchas otras.
Según la autora, sus predilectas para radio fueron: El héroe de barro, El escarabajo tornasol y El río desbordado.
Comenzando el año de 1972, Amira regresó a Colombia y se radicó en Barranquilla, donde continuó escribiendo y colaborando en los periódicos El Heraldo (Barranquilla) y El Tiempo (Bogotá).La ciudad de Barranquilla le ha rendido justos homenajes; entre ellos, otorgarle la placa Puerta de Oro de Colombia. El 23 de enero de 1966, el Concejo la declaró “Hija Predilecta de Barranquilla” y ratificó que “el Teatro Municipal que se construía en la ciudad llevaría su nombre”. En efecto, el teatro más importante de dicha ciudad, el Teatro Municipal, en la actualidad lleva su nombre, Teatro Amira de la Rosa, declarado Bien de Interés Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura en agosto de 2006.
Amira de la Rosa es autora de diversas piezas teatrales, entre las que se destacan Los hijos de ella, drama estrenado en 1939 por la compañía española de Eugenia Zúffoli, en Caracas (Venezuela); Madre borrada, drama en tres actos inicialmente titulado Madre negada, escrito en Madrid en 1935. Esta última fue leída por actores profesionales frente a un público invitado, entre ellos se hallaba el dramaturgo Jacinto Benavente. Madre borrada fue la obra que le otorgó mayor reconocimiento y difusión como dramaturga.
Mientras Amira estaba en Barranquilla, el 21 de julio de 1943, la Compañía de Társila Criado y Ricardo Calvo estrenó Madre borrada en Santander (España), durante la temporada de verano. Además, la compañía incluyó la obra en su repertorio y la presentó en otras ciudades, incluyendo Madrid, en el Teatro Infanta Beatriz. La crítica especializada acogió favorablemente la obra: Alfredo Marqueríe Mompín escribió una reseña elogiosa en el diario ABC y Cristóbal de Castro lo hizo en la Revista Madrid. En Colombia, Madre borrada fue leída por primera vez en Cartagena de Indias el 19 de noviembre de 1943 y, al mes siguiente, el 15 de diciembre, fue representada en el Teatro Murillo de Barranquilla. La dirección estuvo a cargo de Rafael Vergara Méndez, y la obra fue interpretada por el grupo teatral fundado por la misma autora en su ciudad. Amira de la Rosa también participó como actriz, desempeñando el papel de la Niña Mayo, la protagonista.
Las viudas de Zacarías, sainete de costumbres costeñas, fue estrenado en diciembre de 1944 en la sede de Bellas Artes de Barranquilla, dirigido por la autora y representado en la temporada de febrero de 1945 por el Grupo Escénico Amira de la Rosa en el Teatro Murillo. Tal vez es la pieza más difundida y aplaudida de todas las escritas por la autora en las ciudades de la Costa. También, logró alta sintonía en la Emisora Atlántico.
Piltrafa, drama en tres actos que aborda el tema del consumo de la marihuana en ese entonces, se estrenó en diciembre de 1945 por el grupo de la autora en la sede de Bellas Artes en Barranquilla. Esta obra y sus puestas en escena le brindaron grandes satisfacciones a Amira. En España recibió el Premio Lara 1947-1948, que era un concurso para obras teatrales españolas e hispanoamericanas promovido por el Teatro Lara. En marzo de 1948, en Madrid, Amira leyó el drama junto con el elenco del Lara, encargado de su representación. Finalmente, la obra se estrenó en el Teatro María Guerrero el 12 de julio de ese año.
Laúd de notas de agua, transmitida en 1950 por la Emisora Atlántico de Barranquilla; El ausente (1956), drama en tres actos, estrenado el 5 de marzo de 1956 por el grupo escénico de la autora en el Teatro Metro de Barranquilla durante los Festivales de Teatro Costeño. Los humos de misia Pepa, cuyo título aparece citado también como El humo de misia Pepa, pieza costumbrista. Solitos en Miramar, comedia de ambiente costeño; el cuento de su autoría El triunfo del amor, que ella adaptó para ballet, y fue estrenado en 1956.
Algunas de las obras de Amira de la Rosa también fueron llevadas a escena en Colombia, por los directores Alfredo de la Espriella y Gabriel Viloria, junto con su hermana.

Las cuatro piezas colombianas consideradas aquí fueron escritas en distintas épocas, durante el siglo XX, y su objetivo es presentar

Artículo publicado en: Teatro colombiano contemporáneo. Antología (1992). Centro de Documentación Teatral. Madrid, España. Esta obra se puede leer en

El presente artículo fue publicado en un número monográfico de la revista Gaceta dedicado al poeta José Asunción Silva, cuya