
BOGOTÁ ESCENIFICADA. SIGLO XX: CUATRO OBRAS DE TEATRO
Las cuatro piezas colombianas consideradas aquí fueron escritas en distintas épocas, durante el siglo XX, y su objetivo es presentar

Nació en Bogotá, el 29 de julio de 1873 y murió en la misma ciudad en 1950. Dramaturgo, director y productor teatral y de cine. Cursó estudios en el Instituto Federal. Dentista de profesión, graduado en el Colegio Dental, de Bogotá, donde abrió su consultorio. Pasó su juventud en Zipaquirá, debido a que su padre, el general Ramón Acevedo Pérez, se desempeñaba como administrador de las Salinas. Se casó con Laura Bernal Méndez, con quien tuvo seis hijos: Blanca, Alfonso, Gonzalo, Álvaro, Armando (muerto a los 8 años) y otro hijo a quien también nombró Armando.
En la guerra de los Mil Días militó en las filas conservadoras y alcanzó el grado de coronel, dirigió la batalla de Ambato en el Tolima.
Formó parte de la Gruta Simbólica, tertulia de puertas abiertas a la que asistía un grupo de intelectuales y artistas de la capital, a comienzos del siglo XX. Fundó el periódico La Opinión de Zipaquirá y colaboró en los periódicos: El Nuevo Tiempo, El Tiempo y Thalía de Bogotá.
En la historia del teatro colombiano, Acevedo Vallarino es uno de sus exponentes más importantes, dado que fue promotor de iniciativas y empresas en pro del teatro nacional, la organización de importantes compañías teatrales, la escritura de varias obras, actividades que le hicieron ganar el calificativo de “padre del teatro nacional”. Además de lo anterior, Acevedo Vallarino fue administrador y empresario teatral, director artístico y escenógrafo.
Junto con otros escritores e intelectuales se propuso dar a conocer las obras de los dramaturgos colombianos de su tiempo, por lo cual fue el organizador más activo de la Sociedad de Autores de Colombia (1912), de la cual fue su presidente honorario y primer vicepresidente, y la cual desempeñó un papel fundamental en la divulgación y puesta en escena de la dramaturgia nacional. Según un extenso artículo de El Tiempo Acevedo Vallarino “[…] se entrega por completo a formar núcleos de artistas, a hacer propaganda teatral, a buscar escenarios, a dar representaciones, a empujar el carro de la civilización por este lado trascendente y magnífico. Funda la Sociedad de Autores colombianos; excita a los literatos de la tierruca a que escriban dramas, comedias, zarzuelas; estimula a unos, impulsa a otros, pone en escena obras nacionales, gana con su grupo de artistas grandes triunfos en la capital y en los departamentos […]”.
En septiembre de 1904 estableció la Compañía Dramática Nacional, primera compañía teatral colombiana del siglo, la cual fue considerada por sus contemporáneos como una actividad artística que requería de gran esfuerzo y perseverancia para llevarla a cabo, dadas las circunstancias por las que atravesaba el país. Con esta compañía debutó como director en el Teatro La Escala, ubicado en el barrio Chapinero, el 24 de septiembre de 1904, con la obra Enseñar al que no sabe, a beneficio del templo del barrio. Entre los artistas de esta primera compañía se hallan los nombres de Clementina Vargas de Lombana, primera actriz; Ana María Patiño, dama joven; Guillermo Colunge, primer actor; Agustín Lombana, actor característico; Ernesto Suárez R., galán joven y Cesáreo Cortés.
Cuando La Escala cerró tempranamente sus puertas, Acevedo Vallarino pasó al Teatro Municipal, donde debutó el 26 de enero de 1905, día de san Ginés, patrono de los actores y donde tuvo largas temporadas en el lapso de tres años. Además de las piezas del repertorio español y francés del momento, montó piezas de autores colombianos y las llevó por varias ciudades del país en largas giras artísticas.
En 1912, durante una de esas giras, en Girardot sufrió un grave accidente mientras montaba la escenografía en un teatro improvisado, que le causó la rotura de una pierna y lo dejó con graves secuelas durante toda su vida. Debido a este percance su compañía se disolvió. Siete años después, Acevedo Vallarino volvió a conformar otra compañía que se llamó temporalmente Unión Teatral, y a los pocos meses la denominó con su nombre original de Compañía Dramática Nacional. También fue promotor de la adaptación del recinto ferial llamado pabellón de máquinas, para convertirlo en un teatrillo que, cuando estuvo listo para exhibir películas y presentar espectáculos, recibió el nombre de Teatro del Bosque, en Bogotá, y cuyo carácter fue oficial. Para este teatro, Acevedo Vallarino pintó un telón de boca y cinco decoraciones. Así mismo, fue director del Teatro Municipal de Bogotá en 1919.
Como dramaturgo, Arturo Acevedo es autor de las obras inéditas: Pecado de amor, comedia; El dinero de mi mujer; Soledad, comedia estrenada por su compañía en el Teatro El Bosque, 1911. Y de la pieza publicada: Retazo de vida. Comedia en un acto y en prosa escrita por Arturo Acevedo Vallarino, sobre un cuento de J. Ortiz de Pineda (Bogotá, [¿1920?]), estrenada en 1919 por la Compañía Dramática Nacional, dirigida por el autor y repuesta en 1947 con motivo de las festividades en Útica (Cundinamarca). Para esta ocasión, Acevedo también presentó la obra Walkirias, cuya información es tan incompleta que no se puede asegurar que sea de su autoría.
En 1920, vendió una hacienda maderera que formaba parte del patrimonio de su esposa, y junto con sus hijos fundó la Casa Cinematográfica Colombia (antecesora de Acevedo e Hijos), con la cual realizó varias películas y noticieros. Acevedo filmó, por ejemplo, el coctel de inauguración de su empresa, en el mismo set donde posteriormente filmó La tragedia del silencio, largometraje dirigido por él, que estrenó en 1924. Este mismo año publicó la revista Cine Colombia, como órgano de difusión de las actividades de la empresa.
Las películas de la filmografía de Acevedo son: La tragedia del silencio, 1924, estrenada en el Teatro Faenza, en Bogotá, y producida por su Casa Cinematográfica Colombia. Bajo el cielo antioqueño, 1925, dirigida por Acevedo y producida por Gonzalo Mejía. Acevedo e Hijos tuvieron éxito con su Noticiero Nacional, todavía silente. Algunas emisiones fueron de carácter monográfico, como, por ejemplo, el titulado El cóndor granadino, sobre el aviador Benjamín Méndez Rey, y otro sobre protestas estudiantiles en Bogotá́. En 1932, los Acevedo fueron contratados por Cine Colombia, para realizar el Noticiero Cineco, al comienzo también silente, y después sonoro.
En 1987, se le rindió homenaje a Arturo Acevedo y a su empresa Casa Cinematográfica Colombia, exhibiendo algunas cintas y noticieros, documentales educativos, publicitarios y argumentales de los hermanos Acevedo, filmados entre 1920 y 1955, restaurados y editados para el documental Más allá de La tragedia del silencio, por Intercol-Esso, entidad que donó el archivo fílmico de los Acevedo a la Fundación Patrimonio Fílmico. Durante ese homenaje se pudieron ver los funerales del general Benjamín Herrera, carnavales de Bogotá, eventos deportivos, carreras en el Hipódromo, actividades de Olaya Herrera, la guerra con el Perú, la posesión de Ospina Pérez, presidente, entre otros.

Las cuatro piezas colombianas consideradas aquí fueron escritas en distintas épocas, durante el siglo XX, y su objetivo es presentar

Artículo publicado en: Teatro colombiano contemporáneo. Antología (1992). Centro de Documentación Teatral. Madrid, España. Esta obra se puede leer en

El presente artículo fue publicado en un número monográfico de la revista Gaceta dedicado al poeta José Asunción Silva, cuya